Sobreviviré... o eso espero

La verdad es que estas dos semanas han sido una locura.
Y lo peor es que han sido una locura no porque esté organizando mi boda, ni porque me hayan ascendido, tampoco estoy preparando mi tesis doctoral, ni ensayando El Lago de los Cisnes de cara al gran estreno en el Real… No.
Lo mío es mucho más de andar por casa, qué le vamos a hacer….y es que ser mamá y mujer 2.0 es muy duro.
Una tiene que saber dividir el día en tres partes, como si se tratara de un plato de esos de colegio donde te ponen primero, segundo y postre a la vez.

La primera parte es ser mamá.
Eso no para nunca. A veces me gusta imaginar que los niños vinieran al mundo con un botón de “pause” donde pudieras apretar en ocasiones como una rabieta en el centro comercial, o cuando pretenden (pretenden y consiguen, claro) levantarse a las 7 de la mañana un domingo…

Creo que cuando nace un bebé, en vez de conjuntitos monísimos de punto que sólo van a utilizar un mes, deberían regalarte un entrenador personal que te obligue a estar en forma… ¿cómo si no, puede uno acostumbrarse a dormir tan pocas horas y estar siempre disponible y sonriente?

La segunda parte es ser autónoma… y más en este país.
Una vez solventados los eternos papeleos a los que te someten para darte de alta, una se encuentra inmersa en problemas del tipo: presentar el IVA, vivir con un pie en el despacho y otro en la gestoría, perseguir a los que no pagan, y después, con las fuerzas que te quedan, hacer tu trabajo y hacerlo muy bien, que con la que está cayendo no se puede bajar la guardia.

La tercera parte es ser blogger.
Empecé con la idea de relajarme…¿RELAJARME? Pero si esto es un caos… No sé si son las escasísimas horas que me permite el horario escolar o que yo me organizo mal… pero no me da tiempo a nada.
Hay semanas, como esta, en la que no tengo menos de 12 eventos a los que acudir, y si a eso le sumas el tiempo que tardas en escribir los blogs, en leer dossieres de prensa que se amontonan sobre tu mesa, o probar cosméticos… pues así acabas, agotada no, agotadísima…y de paso contracturada (adjetivo que no conocí hasta que mi vida se convirtió en una competición de atletismo…).

Ayer, con un dolor tremendo en el cuello que me impedía girar la cabeza, recordé un producto que me habían presentado en el Hotel Santo Mauro… de Puressentiel, que parece ser mi ángel de la guarda…
No creáis que exagero.
Utilizo productos de esta marca para limpiar el aire de la casa, llevo un stick en el bolso para dolores de cabeza, tengo en la mesilla de noche un spray para los días en los que me cuesta respirar… y ahora he conocido los aceites de masaje, todos elaborados con aceites esenciales y basados en la aromaterapia.

La gama de Puressentiel Aceites BIO de masaje tienen de todo: para el cuero cabelludo, para cuidar la piel, para la celulitis, para relajarnos… pero yo hoy necesito el tonificante muscular elaborado a base de Árnica y Gaulteria.

Está indicado para preparación y recuperación de actividades deportivas.
Lleva Eucalipto de limón, Gaulteria, Enebro, Lavanda, Menta piperita, Romero alcanforado y también Árnica, Pimiento, Reina de los prados, Sésamo.
Se puede utilizar antes, después del ejercicio y en caso de lesiones.

Así que os dejo que me voy a aplicar un poquito en el cuello a ver si consigo estar en plena forma para seguir con esta rueda que nunca para….

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