Si os digo la verdad en el tema del sol no sé si soy un buen ejemplo.
Desde pequeñita me han enseñado a no tomar el sol sin protección y alguna quemadura solar se encargó de que se grabara en mi mente para siempre.
Hace 10 años decidí no exponerme al sol directamente (me refiero a tumbarme en la playa o en la piscina sin sombrilla) y junto con el hábito de llevar siempre protección solar, comencé a ver muchas mejoras en mi piel.
Sin embargo, creo que esto me ocasionó cierta intolerancia al sol. Si por ejemplo iba con un grupo de amigas a la playa y yo me embadurnaba de crema solar pero dejaba un solo centímetro de mi cuerpo (como el empeine una vez) sin protección… me quemaba, mientras que mis amigas, incluso sin protección solar lo toleraban mejor.
Así que el verano pasado decidí tomar algo más de sol pero siempre con protección 50 (SPF50) y muy poquitos minutos al día.
En los últimos años se ha hablado mucho y han salido al mercado, productos llamados «aceleradores» y «preparadores» solares.
Si os digo la verdad, los aceleradores, de momento no me interesan demasiado. Tengo cierto miedo a que alteren la melanina y acaben provocando manchas. Muchas marcas me han dicho que no afectan, pero como tampoco tengo especial interés en acelerar el bronceado, pues prefiero no utilizarlos.
Sin embargo, los preparadores, que tampoco me llamaban la atención, empiezan a interesarme un poquito más. He conocido algunos, como el que os quiero contar hoy, que son especiales para preparar la piel sensible al sol, para que llegue en buen estado al verano.
Se llama Innéov Sensibilidad Solar de Inneov y promete precisamente eso: una piel mejor preparada, menos sensible al sol y con un bronceado más intenso.
La idea es tomar los comprimidos un mes antes de empezar a tomar el sol y preparar así las pieles claras o más sensibles.
Contiene beta caroteno, licopeno y un lactobacillus con un nombre rarísimo (Johnsoni LA1 5 x 108 ufc4).
El precio de la caja son 28,50 euros y se vende en farmacias y parafarmacias.
Foto: Sol