Os escribo desde la playa. Una playa muy lejana en la que únicamente hay mar, arena blanca y alguna palmera.
No hay prisas ni trabajo, no hay que poner lavadoras ni trabajar hasta altas horas de la noche. He decidido dejarlo todo y dedicarme a estar en paz, a disfrutar de la vida…
Puedo dormir todas las horas que quiera. Como os digo, aquí no hay prisas. Ni despertadores. Ni atascos… solo silencio y paz.
Además, después de muchos años sin conseguirlo, me he iniciado en el yoga y en la meditación. Me encuentro tan bien por dentro y por fuera que se nota sobre todo en mi piel.
La piel la tengo mejor que nunca. Es lógico porque, además del estado de relajación permanente en el que vivo, he abandonado las cenas improvisadas, los desayunos precipitados, y ahora solo tomo zumos naturales, infusiones y comida sana.
Miro al mar. A lo lejos se escucha un barco que se acerca a la orilla. Cada vez está más cerca y el ruido es cada vez más ensordecedor…
Oh, no era un barco… no. Es la alarma del iPhone que me dice que es hora de levantarse.
Peroooo… ¿dónde estoy? ¿qué día es hoy? Me incorporo un poco y veo el libro de cuentos que ayer les leí a los niños antes de caer rendida.
En la mesita de noche el iPad, el teléfono, el ordenador y tres post-it que me recuerdan que hoy tengo clases particulares, entrega de notas y que pedir los dichosos certificados en el Registro… Con lo bien que estaba yo sobre la arena blanca… pero sólo había sido un sueño, nada más.
Me miro en el primer espejo que se cruza en mi camino y veo que mi piel está relajada. No tengo la piel como semanas anteriores. Está confortable, tersa… por un momento dudo, pero no tiene sentido, tiene que habe otra explicación.
Mientras me desperezo de pie frente a a cafetera recuerdo que llevo dias probando una nueva crema de Kiehl´s. Ya había notado sus beneficios, pero hoy más que nunca… serán reminiscencias de mi sueño…
El nombre de la crema me enamoró: Skin rescuer.
El salvavidas de la piel, como 8 horas de sueño metidas en un botecito.
Y es que cuando te vas acercando a los 40, cuando tienes tantas cosas que hacer en el día, cuando de un cumpleaños infantil pasas a una reunión importante, cuando terminas de recoger la mesa para seguir adelantando trabajo, … en fin cuando vives, como cualquiera de nosotras, la piel se estresa.
¿Quien no se ha levantado un día tras dormir 8 horas con la piel perfecta, relajada y mucho más guapa? Pues es lo que consigue esta crema.
Milagros no, pero la piel se mantiene en calma, a mi me disminuye las rojeces y SOBRE TODO me mantiene hidratada durante todo el día. He probado a llevarla sin maquillar y os aseguro que muchas horas después la piel está fresca, jugosa.
Si te maquillas sobre ella, el maquillaje dura más, se mantiene intacto mucho tiempo… a pesar del estrés.
Pero sobre todo la recomiendo para treintañeras que buscan una buena crema de día, una hidratante que les deje la piel bien, cuidad, hidratada… a menos que os podáis escapar a una playa paradisiaca y dedicaros a relajaros como en mi sueño. En ese caso, no os hace falta.
La única «mala» noticia es que hay que esperar a JULIO para tenerla en las boutiques.
Por cierto, el precio es 35 euros, se me olvidaba.