Hoy os cuento uno de mis secretos: el agua alcalina

Hace años que descubrí el agua alcalina y desde entonces, suelo consumirla en determinadas épocas.

Ayer, recibí un pedido y alguien me dijo que sería interesante que os hablara de ella en el blog, por si os podía ayudar a encontraros un poquitín mejor (que ya bastante duro es el mes de enero) y, sobre todo, a llevar una alimentación un poco más saludable con un gesto tan sencillo como es beber agua.

Agua alcalina Opinion

Había leído mucho sobre una de esas dietas que se ponen de moda por temporadas y de las que tiendo a no fiarme demasiado, que se llamaba “dieta alcalina”. La dieta alcalina se basa en aprovechar los beneficios de consumir determinadas frutas (como el famoso limón en ayunas) y verduras para mantener el pH de la sangre un poquito más elevado y de esta forma tener beneficios para la salud.

Aunque sabéis que no soy defensora de ninguna dieta que se ponga de moda, y creo que hay que comer de todo y de forma equilibrada, hay ciertos beneficios de cada una de ellas que sí tienen base científica y de los que nos podemos “aprovechar”.

Os explico: el pH mide el grado de acidez o alcalinidad de los líquidos que consumimos. Puede oscilar entre el 1 (el más ácido) y el 14 (el más alcalino), siendo el 7 el punto medio o neutro.

Para que nuestras células funcionen de forma óptima se recomienda consumir por ejemplo, bebidas superiores a ese pH7. Y aquí es donde entra en acción el agua alcalina, que contiene un pH9.

¿De qué nos sirve a nosotros esa alcalinidad?

Pues la alcalinidad nos ayuda por ejemplo a eliminar los deshechos ácidos del organismo y, una de las cosas más importantes, a asimilar mejor los nutrientes de los alimentos que consumimos.

Sin aburriros demasiado hablando en términos científicos, al tener mayor número de moléculas de oxígeno que de hidrógeno, nos hidrata mejor, algo fundamental si hacéis deporte o de cara, por ejemplo, a cuidar la piel (además contiene antioxidantes).

¿Sabíais que al hacer deporte nuestro pH tiende a ser menor y acidificarse? Pues sí, y esto puede provocar fatiga muscular, o que disminuya nuestra resistencia. Consumir este agua puede por tanto, ayudar a mejorar nuestro rendimiento deportivo porque además, nos aporta calcio, magnesio, fósforo, potasio y sodio.

Como estaréis pensando, lógicamente no sustituyo todo el agua que consumo por agua alcalina, que además cuesta un poquito más, pero sí es verdad que en determinadas épocas como ahora que venimos de tanto exceso, o en semanas en las que me quiero cuidar un poquito más, suelo llevar una botella conmigo al gimnasio o la tengo junto al ordenador y me cuido un poquitín más, sin darme apenas cuenta.

Los que me conocen saben que no soy muy partidaria de las bebidas isotónicas (tipo Aquarius) después de correr (excepto que hablemos de una media maratón o esfuerzos muy grandes) porque, aunque ayudan a reponer minerales, contienen bastante azúcar y muchas más calorías de las que creemos, así que prefiero tomar agua y, si tengo en ese momento en casa, agua alcalina.

Además, y esto os parecerá una bobada, el formato de la botella es más estrecho y me resulta comodísimo… manías mías seguramente.

En cualquier caso, me parece una fantástica idea para cuidarse un poquitín, y sin esfuerzo.

Podéis ver precio, formato y leer más info aquí.

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