El año pasado fui invitada a un evento de moda en Gijón, en el que participé en una mesa redonda sobre las verdades y las mentiras del mundo de la cosmética junto con Isasaweiss y Lourdes del blog Me paso el día comprando.
Para este tipo de eventos, muchas bloggers se preparan a conciencia, es decir, sesiones previas de peluquería, outfits re-que-te-pen-sa-dos, maletas planificadas al detalle y mascarilla o tratamiento relajante el día antes. Y me parece fenomenal. Yo misma lo hubiera hecho así en otro momento de mi vida.
Pero hay otro tipo de bloguera que es la que además de escribir un blog, trabaja en algo muy distinto y tiene hijos (en plural). No somos ni mejores, ni peores. Somos disitintas.
Cualquier evento de este tipo, cuando supone viajar fuera de casa más de un día, la bloguera-madre-trabajadora vive los días previos de forma bastante distinta.
Básicamente te preocupas de dejar los uniformes de los niños preparados, de organizar comidas, cenas, quien les lleva al cole, organización del botiquín por si pasa algo, y por supuesto, adelantar el trabajo de los días que vas a estar fuera (lo que supone alargar durante 2 ó 3 días la jornada laboral).
Cuando todo esto ha terminado, suelen quedar un par de horas para hacer la maleta, y preparar el viaje, así que imaginaros las pocas fuerzas con las que hacemos todo y las altísimas probabilidades de fallar en la planificación.
Aquel viaje a Gijón no fue menos y el resultado de mis «solo-dos-horas-para-todo» fue que se me olvidaron bastantes cosas…
Lo más importante fue el desodorante. Afortunadamente Lourdes (otra bloguera trabajadora y supermamá) me dejó unas monodosis que me salvaron la vida.
La otra fue una brocha. Parece una bobada, pero llegó la hora de maquillarse y teniendo en cuenta que solo me había llevado los polvos Ultraglow, no tenía cómo aplicarlos.
Era fin de semana y la apretadísima agenda de The Way We Live, el congreso al que asistíamos, hizo imposible salir a comprar una. Y tocó discurrir.
Lo único que se me ocurrio fue impregnar kleenex con los polvos y aplicarlos como si fuera una esponjita.
El desastre ya os lo imaginareis… terrible.
Pues aquella historia que casi no recordaba, vino a mi mente cuando leí este verano en un periódico británico sobre el maquillaje que se aplica en papel.
Maquillaje en papelLa idea puede sonar maravillosa. Sofisticada. Original…. pero no me convence.
Puede ser una solución buena a nivel de retoque (sobre todo por lo poquito que ocupa) pero planteármelo como maquillaje, no gracias.
Maquillaje en papel
La marca que lo ha lanzado es Mai Couture que aún no se vende en España (que yo sepa).
Esta marca ha lanzado maquillaje, colorete, papeles bronceadores, … y se venden en libritos, incluso insertados en unas carteritas monísimas.
Mai couture
Pueden ser, como os digo, ideales para retoques, o para maquilladores profesionales, pero al menos para mi, creo que no.
Polvos bronceadores papel
Se venden por 12,50 libras, el cuaderno de 50 hojitas.
¿Qué os parece?